EPraga es multifacética. Además de su impresionante poso histórico y excepcional patrimonio arquitectónico, la capital checa es célebre por su oferta musical, tanto clásica como moderna con una importe agenda de conciertos y numerosos clubes de jazz. Variedad y calidad son las bazas de la cerveza que se puede degustar en las coloristas tabernas, además de contarse por decenas las pequeñas fábricas locales que elaboran el preciado líquido dorado. Y los cafés históricos, en los que se desarrolló la vida intelectual y literaria de la ciudad y que hoy siguen siendo no sólo un testimonio del pasado, sino lugares en los que uno se siente transportado en el tiempo.

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Conciertos de música clásica

Pisar las calles de Praga es caminar por la historia de la música, especialmente de la música clásica, que vivió una época dorada en la ciudad durante los siglos XVIII y XIX y que se sigue manteniendo viva hoy en día. El Teatro Nacional (Narodní, 2) es uno de los edificios más emblemáticos que siempre tiene en cartel alguna de las grandes óperas de compositores checos o italianos, además de ballets y obras de teatro. Visitar esta imponente construcción resulta sorprendente, sobre todo de noche iluminada.

Teatro Nacional de Praga: By Fss.fer (Own work) , via Wikimedia Commons

El Rudolfinum (Alsovo Nábr, 12), sede de la Orquesta Filarmónica de Praga, es otro de los auditorios de referencia. También las iglesias praguenses programan conciertos de forma habitual, y otros grandes monumentos checos, como la Sinagoga Española o el Clementium, son sede los mejores eventos de música clásica.

Rudolfinum: By Aconcagua (Own work) , via Wikimedia Commons

¿Rock o jazz?

La cultura y tradición musical tan arraigadas en la capital checa también han dado sus frutos en otras disciplinas como el rock o pop. La ciudad cuenta con una gran oferta de locales donde se puede escuchar grupos en directo y bailar hasta altas horas de la madrugada. El Rock Café (Narodní Trída, 20) es uno de los más famosos de la ciudad; en el Malostranská Beseda (Malostranské Namestí, 21) tocan grupos checos de rock y en el Vagon Club (Narodní, 25) se puede asistir a las actuaciones de uno de los grupos más de moda actualmente en Praga, los Plastic People of the Universe.

El jazz es otro de los emblemas de Praga con media docena de locales de reconocida calidad, donde cada noche tocan excelentes músicos, tanto locales como del circuito internacional. Uno de ellos es el Jazz Dock (Janáckovo nábrezi. 2), un club muy recomendable porque se encuentra varado sobre las aguas del río Moldava, muy cerca del Puente de Carlos.

Para los amantes de la cerveza

La tradición cervecera, tan arraigada en la cultura checa, es otra de las buenas razones para visitar Praga, junto con la hospitalidad de los checos y el animado ambiente de sus calles. La cerveza Staropramen es una de las reputadas, se elabora en la ciudad desde mediados del siglo XIX y es la más conocida fuera del país. En el local U Fleku (Kremenkova, 11) se puede degustar una Staropramen y otras cervezas artesanas, igualmente ricas y refrescantes. Otra de las cervezas checas más conocidas es la Plzen y podemos acercarnos a probar un buen vaso en el Plzenska, situado en la Casa Municipal (Nam. Republiky, 5). Para los amantes de la cerveza más malteada es recomendable probar la Ceske Budejovice, de sabor fuerte. Un buen lugar para degustarla es el U Pinkasu (Jungmannovo Námestí, 15/16), donde se puede combinar con alguno de los platos checos más tradicionales.

Entrada del U Fleku: By Vincent de Groot - http://www.videgro.net (Own work) , via Wikimedia Commons

Cafés con historia y encanto.

Gran parte de la vida intelectual y literaria de la ciudad de los últimos dos siglos se desarrolló en las cafeterías. Una de las que no se deben dejar de visitar es el Café Franz Kafka (Siroká, 64/12), un lugar tan emblemático como turístico. Frente al Teatro Nacional está otro de los cafés históricos más conocidos de la ciudad, el Café Slavia (Narodní, 1) que, con su decoración art nouveau, nos traslada en el tiempo y nos recuerda que en sus mesas se sentaron grandes personajes de las artes checas como Franz Kafka, Rilke y el músico Antonin Dvorák. El Café Europa es otro de los imperdibles, también con decoración art nouveau y ubicado en la céntrica plaza de Wenceslao. Entre otros muchos, también destaca el Café Louvre (Narodní, 22) inaugurado en 1902 y que fue refugio de Franz Kafka y Albert Einstein.

Café Slavia: By Corradox (Own work) , via Wikimedia Commons

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