1º día: llegada a Lisboa

Cuando llegues a Lisboa, no pierdas el tiempo: ponte el calzado más cómodo que tengas y piérdete por sus melancólicas callejuelas. No olvides visitar el barrio de Belém, con su famosa torre, y Alfama, atravesado por la mítica línea del tranvía 28. A bordo de un vagón del tranvía tradicional será toda una aventura descubrir las pintorescas callejuelas de la zona, que se caracterizan por su estilo morisco. No te pierdas tampoco el Castillo de San Jorge.

PARA SABER MÁS SOBRE LISBOA: Fin de semana en Lisboa

Tranvía en Lisboa.

2° día: Estoril, Cabo da Roca y Colares

Desde Lisboa, dirígete hacia el océano Atlántico y prosigue a lo largo de la carretera de la costa por un paisaje que se vuelve más escarpado una vez que se sale del centro de Estoril. Un poco más al norte se encuentra Cabo da Roca, uno de los lugares más salvajes de Portugal y el punto más occidental de Europa. Aquí podrás admirar un abrupto acantilado sobre el Atlántico, con una altura de 140 metros, ideal para disfrutar del atardecer. A continuación, dirígete a la localidad de Colares para pasar la noche.

3º día: Óbidos

Toma la carretera de interior que va de Colares a Ericeira y prosigue el viaje hacia el norte a lo largo de una costa algo menos salvaje, pero llena de aldeas pintorescas. No olvides hacer escala en Óbidos, una encantadora ciudad medieval rodeada de altas murallas. El lugar es un laberinto de callejuelas y casas blancas donde el tiempo parece haberse detenido. No en vano, la localidad ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Platos típicos de la artesanía local.

4° día: Leira y Oporto

Desde Óbidos, si continúas hacia el norte te encontrarás con las localidades de Leira y Figueira y, finalmente, llegarás a Oporto. Con su encanto un poco decadente, la ciudad se asoma al río Duero, a escasa distancia del océano, y es un laberinto de calles que se elevan por la colina sobre la que está construida. Llama la atención el contraste entre algunos edificios históricos perfectamente conservados y otros en completo estado de abandono. Es una ciudad con una marcada estética retro.

5° día: Braga y Guimarães

Abandona Oporto y la costa y dirígete hacia el noreste hasta llegar a la ciudad de Braga, el ejemplo más impresionante del barroco portugués. Fundada por los romanos, en la actualidad es la tercera ciudad más importante de Portugal. Vale la pena descubrirla a pie y pasear entre sus numerosas cafeterías al aire libre. Si continúas el viaje en dirección sudeste, encontrarás a escasos kilómetros de Braga la ciudad de Guimarães, con su castillo y su Palacio de los duques de Braganza, del siglo XV.

Un faro en la costa.

6° día: Coímbra

El itinerario cambia de rumbo y se dirige hacia el sur para visitar las localidades del interior del país. Detente primero en la ciudad de Viseu, centro artesanal de la región de Beira Alta, con sus características casas antiguas entre suaves colinas con vistas al río Paiva. A continuación, prosigue hasta Coímbra, que se alza sobre el río Mondego y es famosa por su prestigiosa universidad, una de las más antiguas de Europa.

7° día: Tomar

Continúa hacia el sur hasta llegar a Tomar, una preciosa ciudad rodeada de suaves colinas cubiertas de olivos y viñedos. La población se caracteriza por sus callejas y su plaza central decorada con motivos geométricos. También vale la pena dar un paseo a orillas del río. En las cercanías, puedes visitar el Convento de Cristo y el Monasterio de Batalha, típico ejemplo de arquitectura gótica, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

8° día: Parque Natural de la Sierra de San Mamés y Évora

Desde Tomar, dirígete hacia el interior por carreteras secundarias en dirección a la frontera con España hasta llegar al Parque Natural de la Sierra de San Mamés. El parque propone cinco recorridos a pie que permiten apreciar la vegetación y aves rapaces poco habituales, como el buitre. Después, continúa en dirección suroeste hasta llegar a Évora, una de las ciudades más bonitas de Portugal, con su anillo de murallas, sus calles de nombres peculiares y su espíritu morisco. En el centro encontrarás el templo de Diana, de época romana.

9° día: Beja

Desde Évora, toma las carreteras de interior en dirección sur hasta llegar a Beja. Aquí podrás visitar la torre del homenaje del castillo, punto crucial para la defensa de la zona contra los ataques procedentes del sur o del este. Esta torre de mármol de 40 metros de altura es el emblema de la ciudad.

Vistas de la costa desde la carretera.

10° día: Albufeira

Si continúas desde Beja hacia el sur llegarás a Albufeira, principal localidad de veraneo del Algarve. La ciudad ha perdido parte de su encanto original debido a la afluencia masiva de turistas provocada por la construcción de hoteles e instalaciones turísticas que han desvirtuado su esencia. No te pierdas la playa de Oura, la más extensa (y concurrida) de la zona, delimitada por acantilados.

11° día: Faro

En Faro reina una atmósfera muy diferente de la de Albufeira. La ciudad es muy pintoresca, sobre todo la parte rodeada por las antiguas murallas y los alrededores del puerto. La separa del mar una laguna y puede presumir de un número considerable de edificios históricos. No olvides dar un paseo en embarcación por el Parque Nacional de Ria Formosa, desde donde podrás admirar las playas desiertas de un blanco deslumbrante.

Cabo São Vicente, Portugal.

12° día: Sagres

Desde Faro, dirígete hacia el oeste, hasta Punta de Sagres. Se trata de uno de los lugares del Algarve que mejor han conseguido protegerse contra el turismo de masas. Desde su posición privilegiada en un tramo de costa salvaje, entre bahías y promontorios azotados por el viento, Sagres brilla en todo su esplendor. No te pierdas su fortaleza, donde vivió durante una temporada Enrique el Navegante. Sagres también es uno de los destinos preferidos de los aficionados al windsurf de todo el mundo.

13º día: de vuelta a Lisboa

Antes de regresar a Lisboa, disfruta del tramo de carretera que va de Sagres a la capital rodeando el Parque Natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina.