Dicen de Gran Canaria que es un continente en miniatura. Paisajes variados, una infinidad de microclimas y siglos de historia han llevado a esta bonita isla a ser declarada como Reserva de la Biosfera por la Unesco. Sus 236 kilómetros de costa bañada por el océano Atlántico, hacen de ella, además, un lugar perfecto para combinar unas vacaciones al sol con la práctica de deportes acuáticos.

El norte de Gran Canaria es una zona muy adecuada para hacer surf. Desde el Confitalhasta Gáldar se concentran algunas de las mayores olas de Europa, muchas de ellas de hasta cinco metros. La clave de estas óptimas condiciones son las marejadas procedentes del Atlántico que mueren al romper en las costas de esta isla. Si quieres disfrutar del buen ambiente surfero, el Confital es de obligada visita. Aparte de sus olas, es una zona natural protegida lo que le suma atractivo. Para llegar hasta aquí basta dirigirse a la Isleta, situada en el noroeste grancanario. En Oceanside Surf Camp y Escuela de Surf Quiksilver (www.grancanariasurf.es) ofrecen cursos básicos e intensivos con los que serás el rey de las olas.

.jpg)
Las buenas condiciones del mar permiten celebrar numerosos campeonatos de surf a lo largo del año Patrick Beven Islas Canarias Santa Pro 2009 courtesy © 2009 Surfglassy Creative Commons/Flick

Aparte del mar, el gran protagonista en los deportes de agua es el viento. La forma abrupta de todo el archipiélago canario permite la existencia de uno de los mayores aliados de los amantes del windsurf, el viento terral, de propulsión constate desde el interior de la isla hacia el océano. Al sudeste se encuentra el Pozo Izquierdo, cerca de la población de Vecindario con unas condiciones de viento que hacen de esta zona un lugar apto sólo para expertos; si eres principiante lo mejor es que disfrutes recibiendo unas lecciones en algunas de las muchas escuelas que encontrarás en este arenal. Pozowinds (www.pozowinds.com) es una de ellas y ofrece clases tanto individuales como en pequeños grupos. Otros de los vientos que han esculpido Gran Canaria -que además son responsables de su buen clima la mayor parte del año- son los alisios. Lánguidos, suaves y ligeros, son ideales para volar sobre el mar practicando kitesurf. Maspalomas, en el sur, es un escenario privilegiado para su práctica y en Pro Surfing Company (www.prsurfing.es) además de contar con experimentados instructores, alquilan el material necesario, y así no hay que cargar con él durante todas las vacaciones.

Impresionante vista de la playa de Maspalomas, al sur de la isla A view of the Natural Reserve of Dunes of Maspalomas, in Gran Canaria, Canary Islands Source: Expedia/ Shutterstock

Gran Canaria cuenta con maravillosas calas escondidas, algunas poco accesibles desde tierra. Para encontrarlas la mejor opción es hacer una ruta en canoa o kayak, por ejemplo con Travel Sport Canarias (www.travelsportcanarias.com). Uno de los itinerarios más bonitos es el que va desde la playa de Mogán, en el sur de la isla, hasta la playa de Tiritaña. A lo largo del recorrido se aprecian preciosas cuevas que hacen las delicias de los amantes del buceo, una opción ideal para maravillarse con la colorida belleza de la fauna y flora marítimas de la isla. Davy Jones Diving (Luis Velasco 36-38, Playa de Arinaga) organiza excursiones para explorar estas maravillas con las tradicionales gafas y el tubo de buceo. La playa del Cabrón es uno de los lugares cuyas aguas presentan un mayor atractivo para su práctica. En ellas avistarás anémonas, estrellas, rayas y caballitos de mar.

Otro de los alicientes del buceo es descubrir las huellas de la historia que yacen en el fondo de mar. Con Buceo Canarias (www.buceocanarias.com) pueden realizarse inmersiones para ver distintos pecios o barcos hundidos. El Arona y el Kalais son dos de los más espectaculares. La Catedral, frente a la costa de la Isleta, es además un verdadero ecosistema monumental. El capricho de la naturaleza ha creado en esta masa de roca volcánica bóvedas, arcos y pasadizos que sobrecogen a todo aquel que los visita.

El pecio del Kalais Pequeño Calais courtesy © 2010 Linda Castañeda Creative Commons/Flick