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Es fácil enamorarse de París. Aunque nunca hayas estado antes, probablemente te habrás sentido atraído por esta ciudad; su belleza no es ningún secreto. A pesar de ser una urbe sobre la que se ha escrito sin parar, pintada y fotografiada hasta el límite, París evoca emociones para las que es imposible encontrar las palabras y las imágenes apropiadas. Aunque hayas leído, visto u oído hablar sobre ella, lo mejor que puedes hacer es visitarla.
Un poco de va-va-velib
Solo París puede conseguir que una enorme bicicleta gris parezca glamurosa y sofisticada. Velib, las bicicletas de alquiler gratuito de la ciudad son la respuesta de París a la congestión del tráfico, la buena salud de sus habitantes y las huelgas del transporte. Para el visitante, es una forma excelente de conocer los 20 distritos de la ciudad, cada uno de los cuales tiene su propia identidad.
El corazón de la capital, en la Ile de la Cité, es dónde nació París aproximadamente en el 250 AC. Ahora, este lugar en el que se encuentran los tribunales de justicia, un mercado de flores y la obra maestra del gótico, Notre Dame, es merecidamente un rincón muy popular. Al igual que la mayoría de los monumentos de París, Notre Dame siempre está rodeada de gente que la observa con sobrecogimiento y admiración. Sube a la torre sur y te sentirás igualmente pequeño al mirar hacia abajo y ver el paisaje de la ciudad con sus grandes avenidas, parques y monumentos.
Si sigues con la mirada el curso del Sena, verás el museo más famoso del mundo, el Louvre, y un poco más abajo, reconocerás al instante la Torre Eiffel. Incluye estos puntos en tu itinerario para probar una pequeña porción (pero importante) del gran pastel de famosos monumentos, edificios y museos de París. Es posible que la lista parezca abrumadora, pero sentarse en una terraza con un café y una guía es un buen comienzo y, sin duda, te permitirá entrar en el ambiente parisino.
Un poco de ooh la la
En 1889, en el Moulin Rouge se presentó un baile seductor y sorprendente en el que se levantaban las faldas, llamado cancán. En la actualidad se representa un espectáculo que se llena a diario, aunque los movimientos subidos de tono se han sustituido por números de baile muy trabajados y acrobacias. La Ópera nacional de París ofrece un programa de ballet clásico y ópera que se representan en el moderno teatro Ópera de la Bastilla y en el grandioso Palacio de Garnier. En contraste con estas producciones a gran escala, encontrarás música en vivo, desde rock hasta canción francesa a lo largo de la semana, tanto en sótanos inmundos como en salas lujosas. También puedes realizar un paseo en barco con cena a lo largo del Sena para contemplar una vista sin tráfico de la arquitectura con una iluminación muy cuidadosa.
En París hay un número exorbitante de festivales y, cada uno de ellos, revitaliza la ciudad de un modo único. Realiza una visita el 21 de junio para vivir una aventura musical mientras la ciudad es la sede de un festival de música gratuito, la Fête de la Musique. Al ser la capital mundial del cine, París tiene su propio festival y el número más alto de salas de cine alternativo por habitante. Cines al aire libre, rutas cinematográficas y una combinación ecléctica de películas conforman un programa muy variado que va más allá del éxito de taquilla.
Es cierto que la aquí la gente suele llevar una baguette bajo el brazo. Hay una panadería en casi todas las calles y, aunque no tengas hambre, los dulces de la ventana te seducirán. La cocina francesa es muy sofisticada pero no necesitas encontrar una estrella Michelín para disfrutarla. Una "brasserie" de barrio puede ser un lugar donde comer bien, observar a la gente y pensar en tu próxima visita a la ciudad de la luz.