El mejor momento para ir a Grímsey es durante los meses de verano, de junio a agosto.Durante este período, el clima es más suave, con más horas de luz diurna, lo que lo hace ideal para explorar la isla. La temperatura promedio ronda los 10-12 °C, lo cual es cómodo para actividades al aire libre como la observación de aves. También es cuando los frailecillos anidan, ofreciendo una excelente oportunidad para ver estas aves icónicas de cerca. El servicio de ferry desde Dalvík también opera con mayor frecuencia en verano, lo que facilita el acceso a la isla.Para los observadores de aves, julio es particularmente bueno, ya que es la temporada alta de anidación para la mayoría de las aves marinas, incluido el charrán ártico, por el que Grímsey es famoso. Los acantilados y las zonas costeras están llenos de vida, y el sol de medianoche permite prolongar las oportunidades de observación.Los viajeros interesados en experimentar el Círculo Polar Ártico encontrarán que los meses de verano ofrecen la mejor oportunidad para una visita agradable y accesible.