En Villa San Vicente la estancia empieza con tranquilidad y termina con ganas de volver.
Al llegar, los huéspedes encuentran una villa privada solo para ellos, sin compartir espacios, rodeada de calma y con todo preparado para disfrutar desde el primer minuto. El acceso es sencillo y la casa está pensada para que grupos y familias se sientan cómodos y a gusto.
La villa dispone de 4 habitaciones amplias.
Dos de ellas cuentan con cama de matrimonio, una habitación tiene tres camas individuales, ideal para niños o amigos, y la suite principal ofrece un extra de confort con baño privado, sillón relax y salida directa al solárium, un espacio perfecto para desconectar.
Hay 3 baños completos, lo que permite que todos tengan espacio y comodidad, incluso cuando la casa está completa.
Durante todo el año, la vivienda se disfruta a la temperatura perfecta gracias a la calefacción y al aire acondicionado, garantizando confort tanto en verano como en invierno.
El verdadero corazón de la villa está en el exterior. Los huéspedes pueden disfrutar de una gran piscina privada de 9×6 metros, rodeada de tarima de madera y equipada con tumbonas, ideal para refrescarse, relajarse o pasar largas tardes al sol.
La casa cuenta además con cuatro terrazas amuebladas, cada una pensada para distintos momentos del día: desayunos tranquilos, comidas en grupo, tardes de descanso o cenas al aire libre.
El paellero exterior invita a compartir comidas, risas y momentos especiales, convirtiendo cualquier estancia en una experiencia inolvidable.
Villa San Vicente es perfecta para familias, grupos de amigos o celebraciones tranquilas, ofreciendo privacidad total, amplios espacios y un entorno relajado, muy cerca de Valencia pero lejos del ruido.
Aquí no se viene solo a dormir, se viene a disfrutar, descansar y crear recuerdos.