Al bañarse en aguas termales se mejora la alimentación de los tejidos del cuerpo, incrementando el metabolismo. Al mismo tiempo, la temperatura del agua estimula el intestino, favorece la digestión y mata gérmenes. Los problemas articulares y dolores musculares se benefician enormemente de los baños termales.
Es importante no prolongar demasiado la sesión; 20 minutos es suficiente, a menos que se tenga mucha práctica.