Una excursión para caminar, entre bosques y acantilados, hasta un faro a modo de castillo medieval. ¿Qué otra cosa? Unos locos que construyen un barco del siglo XVI con técnicas tradicionales, un fiordo que hay que cruzar en barco, un pueblo veneciano que enamora al escritor de Los Miserables y una montaña razonablemente alta junto al mar. ¿Más? Una ciudad mitad pesquera y mitad medieval que abrió el apetito del propio New York Times.