Esta experiencia privada va más allá de comer pintxos. Es un viaje comisariado al corazón de la cultura culinaria vasca, diseñado para viajeros que desean profundidad, contexto y acceso.
Junto con tu guía local experto, explorarás siete paradas cuidadosamente seleccionadas en la Parte Vieja de San Sebastián y zonas cercanas, mezclando instituciones legendarias con lugares que los donostiarras adoran de verdad. Por el camino, descubrirás por qué esta ciudad se convirtió en una de las grandes capitales culinarias del mundo.
Comenzamos con una visita a una pequeña quesería artesana muy apreciada por los lugareños. Con más de 50 quesos artesanos detrás del mostrador, cada uno con su propia historia, seleccionamos una caja de degustación para disfrutarla más tarde en el recorrido.
Nuestra siguiente parada presenta la creatividad vasca moderna. En un bar contemporáneo regentado por un equipo joven e innovador, disfrutamos de la degustación de quesos maridados con vino natural, seguida de uno de los pintxos icónicos de la ciudad, atrevido y recién preparado.
Desde allí, entramos en uno de los bares de pintxos más emblemáticos de San Sebastián, donde los ingredientes clásicos vascos se reinterpretan con habilidad técnica e imaginación. Mientras caminamos por las calles de los alrededores, tu guía comparte historias de los chefs y las tradiciones que dieron forma a la escena gastronómica local.
En el interior de una centenaria tienda de vinos, nos detenemos para tomar una copa de Patxaran, el tradicional licor vasco de endrinas, servido con un delicado pastel local. Un momento tranquilo que conecta la comida, la historia y la vida cotidiana.
A continuación, el ritmo se acelera con pintxos calientes preparados por encargo, directamente desde la cocina. Dependiendo del día, podrás probar huevo cocido a fuego lento, calamares a la sartén con diferentes salsas o rico cerdo a la vasca.
Seguimos hasta un pequeño bar regentado por mujeres, conocido por su cocina de temporada y su ambiente acogedor. Es una verdadera joya local, que rara vez encuentran los visitantes, pero que está profundamente arraigada en la vida del barrio.
La experiencia termina con un dulce final en una pastelería histórica famosa por la pantxineta, un postre clásico vasco hecho con hojaldre y crema pastelera, recién horneado y goloso.
Este formato privado permite flexibilidad, una narración más profunda y un ritmo relajado adaptado a tus intereses.