El Viejo Quebec es el rincón más europeo de América del Norte, y cada bocado de este recorrido te hace entender por qué. Mientras paseas por calles con 400 años de historia de la mano de un guía local, podrás disfrutar de toda la variedad de la cultura gastronómica quebequense: ingredientes silvestres del bosque, platos tradicionales que se han ido transmitiendo de generación en generación y versiones modernas de los clásicos regionales.
Tu experiencia culinaria empieza con un refinado aperitivo de dos platos que combina las setas «melena de león», de sabor terroso, con un delicado carpaccio de pechuga de pato. A continuación, un trío de clásicos quebequenses que te calentarán: una sedosa sopa de guisantes, un sabroso pâté chinois y un caramelo de arce recién hecho, igual que en una cabane à sucre tradicional. Entra en una acogedora casa de 200 años de antigüedad para degustar unos ñoquis caseros bañados en queso cheddar de Île-aux-Grues, nata, chalota y vino blanco, y rematados con un crumble de ajo negro. Una parada en este callejón tan acogedor te ofrece «sucre à la crème» y lo que muchos de aquí consideran el mejor croissant de la ciudad. Y para terminar, como no podía ser de otra manera: con poutine.
Los domingos y los lunes, los ñoquis se sustituyen por un risotto de avena que te calienta el estómago, coronado con una ensalada de gambas de roca. Secret Food Tours mantiene los grupos reducidos para que cada parada sea una experiencia personal, sin que parezca que estás en medio de una multitud.