Hay una ciudad en Cerdeña donde puedes estar en un teatro romano y contemplar el mismo mar que navegaron los marineros fenicios, donde las piedras bajo tus pies han conocido tres mil años de pisadas, y donde la frontera entre el pasado y el presente se disuelve casi sin que te des cuenta. Soy Nora.
Esta excursión te invita a descubrir uno de los yacimientos arqueológicos más extraordinarios de Cerdeña en compañía de compañeros de viaje que comparten tu pasión por la historia, la belleza y las historias que encierran los lugares antiguos. Tu guía experto de habla inglesa te acompañará desde Cagliari hacia el sur a lo largo de la costa, comenzando el viaje mucho antes de que llegues a la propia Nora.
Saliendo del centro de Cagliari, tu ruta sigue el borde de la Laguna de Santa Gilla, un vasto humedal protegido a las afueras de la ciudad, y uno de los hábitats más importantes del Mediterráneo occidental para las aves migratorias. Aquí, bandadas de flamencos rosas salvajes se reúnen en las aguas poco profundas durante todo el año, y su extraordinario color contrasta asombrosamente con el plateado de la laguna y las colinas lejanas. Tu guía compartirá sus conocimientos sobre la ecología de este extraordinario entorno, a medida que las salinas y los carrizales dan paso al campo abierto.
Mientras viajas hacia el sur, tu guía te presentará la historia geológica y humana del paisaje: las antiguas fuerzas que dieron forma a esta costa, las sucesivas oleadas de civilización atraídas por sus bahías protegidas y sus fértiles llanuras, y la historia de la pequeña península donde se fundó Nora hace tantos siglos.
Antes de entrar en el yacimiento arqueológico, tu ruta pasa por la pequeña iglesia de Sant'Efisio, una capilla del siglo XI de profunda belleza, dedicada al soldado-mártir romano que se convirtió en el santo más querido de Cerdeña. Tu guía te contará la historia de Efisio: su conversión, su martirio en esta misma orilla y la extraordinaria procesión que se celebra en su honor en Cagliari todos los años el primero de mayo, una de las celebraciones religiosas más espectaculares y sentidas de Cerdeña.
Luego, la propia Nora. Fundada por los fenicios, desarrollada por los cartagineses y finalmente transformada por los romanos en una de sus ciudades provinciales más prósperas, Nora estuvo habitada ininterrumpidamente durante más de mil años antes de que el mar reclamara gradualmente sus barrios bajos. Lo que queda es extraordinario: un teatro romano que aún se asoma al mar, termas con suelos de mosaico intactos, templos, calles y casas, todo ello con un telón de fondo de aguas turquesas y arena dorada que hacen de éste uno de los yacimientos arqueológicos más bellos de Cerdeña.