AlmaDouro nació del amor por el río y la ciudad. Somos un pequeño equipo local, no una gran empresa, y acogemos a todos los huéspedes como si invitáramos a amigos a bordo.
Tu crucero comienza en Douro Marina, cerca del tradicional pueblo pesquero de Afurada. En cuanto subas a nuestro barco clásico (máx. 7 huéspedes), sentirás la diferencia: acogedor, relajado y personal. Sin multitudes, sin micrófonos: sólo personas reales, historias reales y tiempo para respirar. El crucero dura unas 2 horas y la degustación de vino del puerto siempre está incluida, tanto si eliges una salida diurna como al atardecer.
Salimos lentamente del puerto deportivo y nos dirigimos hacia el corazón de Oporto y Vila Nova de Gaia. El río se abre y los 6 puentes aparecen uno a uno: Arrábida, Luís I, Infante, Doña Maria, S. João y Freixo. Por el camino, verás el barrio de Ribeira con sus casas de colores, las bodegas de vino de Oporto, el monasterio de Serra do Pilar y la luz que conduce hacia el Atlántico.
Durante el crucero servimos una cata informal de 4 vinos de Oporto, cuidadosamente elegidos junto con Blend.pt, que trabajan con pequeños productores del Duero. Cada vino se marida con un pequeño bocado local que te ayuda a comprender los sabores. No se trata de una cata técnica, sino de disfrutar, hacer preguntas, compartir historias y descubrir el Duero de forma sencilla y humana.
De día, la ciudad se siente viva: pescadores en Afurada, barcos cruzando el río, ropa secándose en los balcones, gente saludando desde el muelle. Al atardecer, la atmósfera cambia por completo: la luz se torna dorada, los reflejos en el agua se vuelven más cálidos y la ciudad se ilumina lentamente. Muchos huéspedes nos dicen que éste es el momento en que se enamoran de Oporto.
A lo largo de la experiencia, estamos cerca, pero nunca somos intrusivos. Estamos ahí para dirigir el barco con seguridad, para servir los vinos, para explicarte lo que estás viendo, o simplemente para darte un momento de tranquilidad para asimilarlo todo. Para nosotros, el verdadero lujo no consiste en tener el yate más grande, sino en el cuidado, la atención al detalle y en hacerte sentir realmente bienvenido.
A bordo encontrarás asientos acogedores, música de fondo, Wi-Fi, un aseo y mantas calientes para los días más fríos. Puedes hacer fotos y vídeos; si lo deseas, estaremos encantados de ayudarte a capturar un recuerdo especial.
Al final, nuestro objetivo es sencillo: que bajes del barco sintiéndote más ligero, con una sonrisa en la cara y un trocito del Duero en el corazón.