Empieza tu aventura en Nerja, donde te recogerán en la estación de autobuses. Una vez en la furgoneta y de camino al Boquete de Zafarraya, te explicarán los diferentes paisajes que vas a encontrar y te darán una idea general de lo que te espera durante esta vía ferrata.
Llega a la zona, donde las granjas locales, la fauna y la flora, y una montaña kárstica crean un paisaje espectacular. Te explicarán lo básico sobre el equipo y la seguridad, pero ahí es justo donde empieza la diversión.
Esta vía ferrata incluye una visita cultural justo antes de que empiece a subir la adrenalina. Un aspecto especialmente fascinante de esta zona es que el arte se funde con el paisaje. La madera, las piedras y la tierra son los materiales que se han usado para crear esta peculiar obra de arte, que te explicaremos con todo detalle de principio a fin.
Después del museo de historia natural, hablaremos un poco sobre la vía ferrata y nos harán una pequeña demostración sobre la técnica y la seguridad. Después, ponte el equipo y recibe unas últimas instrucciones antes de dejarte llevar por una travesía vertical que nunca ha dejado de emocionar a quienes la han probado.
Unos peldaños de acero marcan el recorrido, que cuenta con largos y divertidos saltos en tirolina aquí y allá (de hecho, hay tres: uno de 25 metros, otro de 35 m y un último de 10 m), además de puentes de mono y tibetanos. No te dejes intimidar por sus nombres, porque, al fin y al cabo, esta vía ferrata te ofrece adrenalina a raudales y es ideal tanto para principiantes como para los más experimentados. ¿Por qué? Porque en este tramo hay varias rutas alternativas que resultan menos intimidantes por si hay algo que no te apetezca hacer.
Después de unas 3 horas de vía ferrata, súbete a la furgoneta, quítate el equipo y disfruta de un pícnic ecológico con aperitivos frescos de producción local. La guinda del pastel llega cuando recibes las fotos y los vídeos que se habrán grabado con una GoPro a lo largo de todo el recorrido (esa misma noche o al día siguiente).