Fin de semana en Ámsterdam en familia tras la estela del Siglo de Oro holandés

Fin de semana en Ámsterdam en familia tras la estela del Siglo de Oro holandés

Amsterdam tiene fama de ser la ciudad europea de la fiesta, pero el barrio rojo o los coffee shops no lo son todo en la ciudad de los canales, ¡ni mucho menos! Descubre qué visitar en Amsterdam: arte, arquitectura y monumentos imprescindibles.

Ámsterdam es como una tela de Rembrandt, donde los personajes cobran vida gracias a la fuerza del color para narrar la historia de una ciudad que entre el 1600 y el 1700 vivió su mágico Siglo de Oro. Aunque la capital de los Países Bajos es conocida a menudo como el destino turístico de la transgresión, la patria de los molinos de viento y los tulipanes, deja a veces de lado su faceta más lúdica para que afloren episodios de su historia que han hecho de esta ciudad la protagonista de una intensa revolución cultural. El Siglo de Oro fue una etapa decisiva que encontró en la pintura, la arquitectura y las artes la más alta expresión de su refinado renacimiento. 

He aquí una selección de los monumentos que hay que visitar en Ámsterdam para revivir la atmósfera de este periodo fundamental de la historia de los Países Bajos.

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1. El corazón medieval de la ciudad

Un viaje en familia es perfecto para apreciar todo el encanto de esta ciudad cuya historia tiene sus raíces entre las arterias y canales del antiguo burgo mercantil. Éste creció alrededor de la presa sobre el Amstel, el río que da nombre a la ciudad. Hoy, en su lugar se halla la plaza Dam, el centro neurálgico de Ámsterdam con su Iglesia Nueva y el Palacio Real, un magnífico ejemplo del barroco holandés, construido en 1648.

Fachada del Palacio Real, situado en la plaza Dam. 
Courtesy of © EDAM

2. Los edificios históricos

Punto crucial de la pesca de arenques y la producción de cerveza, sede de la escuela pictórica de Rembrandt y de la poesía de Bredero, Vondel y Hooft, Ámsterdam, con su fama de ciudad tolerante, acogió a partir del año 1500 a comerciantes hebreos y ricas familias de protestantes franceses que constituyeron la burguesía de un centro urbano que ya en el año 1650 contaba con 200.000 habitantes y era la tercera capital de Europa.

Para comprobar la importancia del comercio de Ámsterdam y conocer el edificio residencial más grande del siglo XVII, basta con visitar la mansión de la familia Trip, la Trippenhuis, situada junto al canal Kloveniersburgwal. La casa fue construida en 1662 como residencia de esta rica familia de comerciantes para luego convertirse en la sede del Rijksmuseum hasta el siglo XIX. 

3. El Rijksmuseum

Este impresionante edificio de pináculos neogóticos levantado en 1885 posee la más importante colección de pinturas del Siglo de Oro holandés, con obras maestras de artistas flamencos, de Frans Hals a Vermeer. Situado en pleno Barrio de los museos (Stadhouderskade, 42), en sus salas destaca La Ronda de noche de Rembrandt. Existe una curiosa historia sobre este cuadro ya que antes de encontrar su ubicación definitiva en el Rijksmuseum, el lienzo se hallaba en una sala del Ayuntamiento de Ámsterdam, un espacio demasiado pequeño para la gran obra de Rembrandt, por lo que se recortaron los dos extremos.

El Rijksmuseum es el museo más importante de los Países Bajos.
Cortesía de © www.iamsterdam.com JL Marshall mediabank.iamsterdam.com

4. El Willet-Holthuysen Museum

El edificio del Willet-Holthuysen Museum data de 1685 y es un auténtico retrato de la vida señorial en la capital entre los siglos XVIII y XIX. Los últimos propietarios del palacio, los cónyuges Willet-Holthuysen, eran grandes coleccionistas de cuadros, vidrios venecianos y porcelanas alemanas. 

El edificio del Willet-Holthuysen Museum fue construido en 1685.
Amsterdam, Museum Willet-Holthuysen. Cortesía de © Museum Willet-Holthuysen

5. El campanario más alto de Ámsterdam

A lo largo del Prinsengracht, el Canal del Príncipe, es imprescindible la visita a la Westerkek (Iglesia occidental), que ostenta el campanario más alto de la ciudad. Aquí fue enterrado Rembrandt y, aunque en el registro parroquial existe con fecha de 8 de octubre de 1669 el certificado de defunción del artista, no hay ninguna lápida que señale el punto exacto donde se halla su sepultura. 

6. La iglesia “clandestina” en la buhardilla 

Imprescindible la visita a Ons' Lieve Heer op Solder (Nuestro Señor en la buhardilla), uno de los museos más antiguos e interesantes de Ámsterdam. El edificio del siglo XVII esconde en su buhardilla una auténtica iglesia, construida durante la Reforma, cuando se prohibía a los católicos participar en actos religiosos en público. El Siglo de Oro fue para Ámsterdam terreno fértil para una libertad que Spinoza definió como “la más preciosa de las materias primas”.

Samantha de Martin