Viaja a un mundo en el que confluyen tradiciones ancestrales, folclore vivo y una naturaleza sobrecogedora. Este recorrido exclusivo desvela tres joyas de la corona de los Pueblos Mágicos de Querétaro, cada una de ellas rebosante de un patrimonio único. Comenzamos en Amealco, la tierra del alma del pueblo otomí (Ñäñho). Aquí, no te limitarás a observar: participarás en un taller íntimo con artesanas locales para crear tu propio “Lele” o “Muñeca de la Salud”, un poderoso símbolo de identidad indígena. Descubre los secretos de sus vibrantes tejidos, sus rituales sagrados y su profundo vínculo con la tierra.
A continuación, Tequisquiapan se desarrolla como un sueño mexicano. Pasea por sus calles empedradas bordeadas de fachadas coloniales en tonos cálidos, explora mercados rebosantes de cerámica de Talavera y artesanía de hierro forjado, y relájate en plazas perfumadas con café de olla y helados artesanales. Disfruta de tiempo libre para buscar recuerdos únicos o empaparte del encanto intemporal de la ciudad bajo árboles centenarios.
El gran final es Bernal, custodiado por la monumental Peña de Bernal, el tercer monolito más grande de la Tierra. Este titán de piedra, venerado como “vórtice de energía” por las culturas antiguas, te recibe con una grandeza impresionante. Recorre su base sagrada (con ascenso parcial opcional para los aventureros), siente la fresca brisa de la sierra y escucha las leyendas chichimecas sobre sus orígenes cósmicos. Al atardecer, observa cómo la roca se enciende en tonos dorados para una despedida realmente mágica.