Barcelona es la ciudad de la arquitectura moderna, el diseño y la alta cocina, pero también de la historia, las tapas y la tradición. 48 horas son suficientes para conocer lo mejor de la ciudad y enamorarte de ella.

Viernes, 20.00. Cena con estrella Michelin

Antes de llegar a Barcelona, asegúrate de haber reservado mesa en alguno de los muchos restaurantes de la ciudad que se han ganado una o dos estrellas Michelin. No son pocos: el Moments de Raül Balam, el ABaC de Jordi Cruz, el Enoteca de Paco Pérez... Uno de los más interesantes (y económicos) es Hisop (Passatge de Marimon, 9): ingredientes y sabores de la cocina catalana con un twist contemporáneo.

Sábado, 10.00. La Barcelona de Gaudí

Un fin de semana en Barcelona no puede olvidar el legado de Antoni Gaudí. El arquitecto fue el responsable de la Sagrada Familia, uno de los símbolos de la ciudad, una biblia de piedra de estilo modernista. Otra alternativa es visitar las casas que el genial arquitecto firmó en el Eixample barcelonés: Casa Milà, también conocida como la Pedrera por su pétrea fachada, y la imaginativa Casa Batlló, ambas situadas en el céntrico Passeig de Gràcia.

Sábado, 13.00. Hora del vermú

Mediodía es sinónimo de aperitivo. Y en Barcelona, no pueden faltar el vermú o una copa de cava y unas tapas. Un veterano de El Born es El Xampanyet (Carrer de Montcada, 22), donde se pueden picar embutidos ibéricos, un platito de queso o unas anchoas mientras se degustan algunos vinos catalanes en un ambiente acogedor y muy típico.

Sábado, 15.00. El genio de Picasso

Desde El Born, un agradable paseo por las calles de este barrio nos lleva hasta el Museo Picasso, otro de los genios que vivió y creó en la ciudad. El museo posee una amplísima colección del pintor, especialmente de sus años de juventud y además ofrece muestras temporales en torno a la figura del artista.

Sábado, 19.00. Cena junto al mar

Es sábado y estamos junto al Mediterráneo así que los pasos se van solos hacia la orilla del mar. En la Barceloneta y la zona del puerto hay infinidad de locales para tomar un cóctel y seguir con una cena, ya sea de bocadillo o de mantel. Algunas ideas: La Deliciosa (Paseo marítimo de Barceloneta S/N), cócteles y hamburguesas asequibles; Pez Vela (Passeig del Mare Nostrum, 19 - 21), chiringuito playero especializado en arroces; y Can Solé (Carrer de Sant Carles, 4), que desde 1903 ofrece platos marineros.

La playa de la Barceloneta al atardecer. Foto de Oh-Barcelona.com Under Creative Commons license CC BY 2.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/) - https://flic.kr/p/7AC9r

Sábado, 23.00. La noche mediterránea

En el mismo paseo de la Barceloneta, la noche sigue en una terraza con vistas al mar, las salas de baile y lounges de Opium, una discoteca que organiza fiestas temáticas cada fin de semana en la que se dan cita extranjeros y barceloneses para bailar hasta la madrugada.

Domingo, 10.00. Brunch en el barrio Gótico

Después de una larga noche, hay que coger fuerzas para lo que queda del viaje y un buen lugar para hacerlo es el Milk Bar & Bistro (Carrer Gignàs, 21), regentado por una pareja irlandesa, uno de los primeros en importar la costumbre del brunch americano (de 9am a 4.30pm, sin reservas) a este ecléctico local del barrio Gótico.

Domingo, 12.00. Catedrales y callejuelas

El paseo continúa por las estrechas y encantadoras callejuelas del Gótico hasta la catedral de la ciudad, en la Plaça Nova. Admira su compleja y bella arquitectura y saca el plano, porque la ruta medieval continúa: no te olvides de visitar la calle del Bisbe, la plaza Sant Felip Neri o la Plaça del Rei, que conservan edificios civiles y religiosos que datan de esta época.

Domingo, 15.00. Panorámica de la ciudad

¿Una despedida panorámica antes de partir? Una idea: subir hasta las puertas del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC). Antes de tomar la última fotografía, se pueden visitar las salas del museo (imprescindibles las salas de arte medieval y de modernismo catalán) o acercarse al pabellón de Mies Van der Rohe-una joya de la arquitectura de vanguardia construido en 1929 con motivo de la Exposición Universal- antes de subir la escalinata y decir adiós a Barcelona (o hasta luego, porque seguro que volverás).

La fuente de Montjuic en la plaza de España de Barcelona. © Expedia / Shutterstock