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Venecia se denomina de varias formas diferentes: la ciudad del agua, la ciudad de los puentes, la reina del Adriático y la ciudad de la luz. Este variedad de nombres es una muestra de la dificultad para intentar captar las cualidades intangibles de esta ciudad única. En realidad, Venecia lleva realizando un truco mágico desde hace casi un milenio: construida sobre 118 pequeñas islas, con un lago cenagoso en la base, la ciudad ha conseguido desafiar a la gravedad durante más de mil años.
Encantos clásicos
Aunque nunca hayas estado en Venecia, probablemente habrás visto imágenes de sus encantos clásicos: las góndolas del Gran canal, el palacio gótico del Doge y las palomas de la plaza de San Marcos. Puedes estar seguro de que la realidad de estos lugares es tan majestuosa como parece en las postales.
Sin embargo, más que una serie de instantáneas famosas, Venecia es una ciudad fascinante y misteriosa, bañada con gotas de melancolía. Venecia, en tiempo una importante potencia marítima, sigue sobreviviendo en gran medida gracias al turismo, ya que el número de residentes disminuye año tras año. El aumento de las inundaciones hace estragos en la arquitectura y el calor del verano puede convertir la ciudad en un lugar agobiante. Los palacios decadentes se alzan junto a casas destartaladas, magníficas restauraciones junto a lúgubres ruinas, lo que convierte la ciudad en algo parecido a un museo flotante aunque, en muchos aspectos, esto también es un obstáculo para la modernización.
Mezcla de contrastes
Estos profundos contrastes convierten Venecia en un destino fascinante. Mientras lucha por encontrar el equilibrio entre la conservación de su rica herencia cultural de la que depende y la definición de una identidad como ciudad viva del siglo XXI, Venecia sigue siendo una de las ciudades más bellas del mundo.
La fama de los lugares de visita obligada es bien merecida pero lo que se puede descubrir perdiéndose en las calles sinuosas y los canales de Venecia es igualmente gratificante. Al explorar su extraordinario entorno, seguro que da un suspiro de incredulidad. Uno de los puentes más famosos de Venecia, en realidad solo uno de los más 400 puentes que unen las islas de Venecia se llama el Puente de los suspiros.
Inspiración de artistas
Incluso la luz de Venecia es diferente. La reflexión del agua ha servido de inspiración para muchos artistas. La Galería de la academia contiene varias obras maestras venecianas, y se puede observar el juego de la luz en muchas de las pinturas. La luz inusual no es la única cualidad especial de la ciudad. Una visita durante el carnaval es una demostración de un glamour que se podría creer inexistente. También merece la pena acudir a la Bienal de Venecia, un elegante foro internacional sobre arte contemporáneo.
Los coches no están permitidos en Venecia y, por ello, las visitas a la ciudad se realizan caminando o en un vaporetto (autobuses acuáticos), una alternativa más económica que los taxis acuáticos o las góndolas, aunque merece la pena darse un lujo para pasar una velada romántica. Venecia es muy bulliciosa (y cara) pero la gente que la visita tiene un buen motivo. No hay otra ciudad como Venecia en todo el mundo: su cultura, sus canales, basílicas y puentes siguen maravillando a los visitantes. A pesar de su futuro incierto, Venecia no ha perdido la magia.